13 junio 2009

Y vivieron felices por siempre 2.0 (continuación)

"Con Felipe le sucedía algo diferente. Le probocaba otra reacción, pero él era más "lindo". Guapo de alguna manera, pero no era eso lo que tenía..."

Cecilia no pudo evitar sentirse nerviosa todo el viaje. Le parecía que los semáforos se ponían en rojo a propósito. De vez en cuando dejaba de mirar por la ventana, y "casualmente" giraba hacia Felipe. Pero pronto descubrió que se ponía peor cada vez que lo miraba. Al parecer él se daba cuenta, porque la miraba, pero para no hacerla sentir ridícula le sonreía. No podía dejar de jugar con sus manos, o estar quieta por completo. Estaba algo... perturbada. Pero de cierta forma, aunque muy rara, le parecía que su compañero de viaje se sentía igual.
Adelante, Alejandro y Andrés bromeaban y reían como si sus hermanos no estuviesen allí, pero a Cecilia le parecía bien, ya que sino hubieran notado la falta de tranquilidad que tenía, y tarde o temprano hubieran comenzado a molestarla con Felipe.

-Llegamos-dijo Alejandro después de mucho rato (al parecer de Cecilia)
-Buena, gracias-contestó su hermano estrechándole la mano. Cecilia agarró sus cosas (no todas de una ya que llevaba demasiado peso encima) y le dijo a Alejandro-Gracias
-De nada-se dió vuelta y la despidió con un beso en la mejilla. Cecilia se bajó del auto y dijo a Felipe:
-Adiós- y le ofreció una pequeña sonrisita
-Adiós-respondió él con una sonrisa- Ah, toma se te queda esto- dijo tendiéndole su block, se movió un poco hacia donde estaba, sacó su cabeza y le besó la mejilla.
-Gracias- respondió ahora con una sonrisa más confianzuda.

Cecilia trató de cerrar la puerta con su codo (debido a que tenía las manos ocupadas) mientras su hermano habría la puerta de la casa.

-No te preocupes, yo cierro-dijo Felipe, y cerró la puerta con la misma gran sonrisa de antes.

Cecilia caminó hacia Andrés, mientras el auto de Alejandro giraba por el pasaje sin salida. Y antes de entrar, le dió una última miradita al susodicho Suzuki. Luego entró y sonrió.

-¿Ale?
-¿Humm?
-¿Cúal es el apellido de Andrés?
-Fernandes, ¿por qué?
-No, por saber nada más...

Había valido la pena el no poder salir un Viernes, pensó Cecilia. Había visto la televisión tranquila, había tomado una rica once, y había conocido a Felipe. No había nadie en su casa, excepto Andrés que estaba en su pieza estudiando. Se levantó de la cama de sus padres (donde veía televisión) y encendió el computador de la pieza. Decidió leer su correo, y vio que tenia uno de la página Facebook, que decía que "Felipe Stern" la había agregado a sus amigos. ¿Felipe Stern?... Se levantó y tocó la puerta de la pieza de Andrés.

-¿Andrés?
-¿Sí?
-¿El apellido de Alejandro es Stern?
-Ehh...sí, ¿por qué?
-No, por nada... es que conocí a alguien con ese apellido y me pareció familiar.
-Ah.


P.D: bueno, acá la continuación de la historia que estaba escribiendo.
No voy a explicar todavía de donde salió esta idea, pero espero les guste.
Ya que es un pedazo corto... me da fiaca escribir más ahora.

12 junio 2009

The Doubt.

Cuando dudan de tu talento, tú dudas también. Duele pensar que no eres lo máximo en lo que te apasiona hacer. Alguien te quita ese sentimiento magnífico que sientes en ESO, y te deja de gustar, porque lo que te gustaba, no era lo que hacías en sí, sino el sentimiento que te provocaba. "Quizá..." Quizá. Pero nunca lo sabrás. Nunca vas a saber si puedes llegar a tener ese reconocimiento, por mucho que te digan que la gente está equivocada, no puedes evitar pensar que si hay alguien que lo dice, es por algo. Y aún cuando también la gente te dice cosas positivas, no las crees. Piensas que los que lo dicen, sólo lo hacen porque te quieren. Al menos te quieren... Pero de qué importa, si ni siquiera puedes ver eso.

29 mayo 2009

Y vivieron felices por siempre 2.0

Lo miró a los ojos y lo supo. El era el mejor hombre que vería alguna vez...

¿Cómo había podido un simple favor, hacerle conocer a la persona que más quería en el planeta? Estaba infinitamente agredecida. Con su hermano, con su carrera, con su universidad, con su carácter, su personalidad... TODO había influido. Si no hubiera tenido a Andrés (su hermano) no lo habría conocido. Si por casualidad Andrés no fuera Andrés, no habría estudiado justamente AQUELLA carrera, en AQULLA universidad, ni se hubiera hecho amigo de AQUELLA persona. Agradecía a Alejandro, agredecía que fuera amigo de su hermano. Que tuviera auto, y que la fueran a buscar en aquel auto...

-¡Hola! ¿Qué haces aquí?-dijo Cecilia mirando a su hermano acercarse
-Te vine a buscar. La mamá no viene.
-Aaah... Y, ¿cómo nos vamos?
-En auto, Alejandro nos lleva.
-¿Sí? Genial. Porque llevo muchas cosas y realmente no quería irme en tren. Ni siquiera tenía dinero para eso...
-¿Te llevo algo?
-Bueno-dijo pasándole su lonchera y su chaleco- ¿Nos vamos ahora?
-Sí. Voy a hablar con mi ex-profesor de historia y nos vamos.
-Ah, te espero entonces.
-¡Vuelvo altiro, quédate ahí!-dijo subiendo las escaleras del colegio

Cecilia se sentó justo al lado de la entrada, mirando como pasaban los estudiantes, se reunían y charlaban. Trató de encontrar el auto de Alejandro, pero no lo encontró. Quizá estaba estacionado más lejos, pensó. Se aburría. Abrió el block que sostenía en su mano y comenzó a ver los dibujos, habían muchos sin terminar.

-Tengo que terminar esto-dijo para sí-Hmm...
-¡Listo! Vamos.

Cecilia casi suelta un grito, Andrés la había asustado saliendo así de la nada por su espalda.

-Bueno...-dijo cerrando el block.

Se paró y caminó junto a su hermano, el corazón todavía le latía fuerte y no lo podía parar. "Basta" ordenó en silencio.
De repente, su hermano abrió la puerta de un auto. Pequeño, plateado, y algo redondo. Cecilia lo imitó y entró en la parte trasera.
-Hola-saludó a Alejandro
-Hola, ¿cómo estás?-respondió mirando por el espejo retrovisor
-Bien, gracias... lindo auto.
-Gracias-rió
-¿Por qué te ríes?
-Eres la primera que dice eso.
-Ah
-De hecho mi hermano lo odia... ¡Eh! Hablando de él...-miró hacia la derecha, Cecilia siguió el movimiento con su cabeza y vió que un muchacho se acercaba velozmente hacia ellos. La chica volteó la cara mirando hacia abajo, y luego hacia la ventanilla (del lado opuesto por donde venía)El hermano de Alejandro abrió la puerta del auto y se sentó al lado de Cecilia.
-Hola-saludó a su hermano-perdón por el retraso, se me pasó la hora.
-No hay perdón-dijo Andrés burlándose. Se dió vuelta y le dio la mano-¿Cómo va todo?
-Bien...-dijo el chico dudando, luego rió.
-¿Nos podemos ir?- preguntó Alejandro arrancándo el automóvil.
-Sí-contestó su hermano. Miró a la chica que tenía al lado y dijo-Perdón, no te saludé-Cecilia se dio vuelta y lo miró-No hay problema-le dijo con una pequeña sonrisa. El chico se quedó callado por un momento y luego como despavilándose dijo:
-Hola. Felipe- se acercó y le dio un beso de saludo
-Hola, yo soy Cecilia.
-Es la hermana de Andrés-dijo Alejandro desde el asiento delantero.
-Ah-contestó Felipe-No se parecen mucho
-No afortunadamente
-¡Hey!-se quejó Cecilia

Era alto, o por lo menos eso le parecía a Cecilia, y muy parecido a su hermano. Pelo liso, castaño claro, cejas oscuras (más que su cabello) y ojos cafés. Su piel era clara, parecida a la de ella, pero con más color, algo menos pálida. No tenía los típicos estándares de belleza, pero Cecilia no pudo evitar encontrarlo bello. Aún más que a su hermano.
La primera vez que había visto a Alejandro se quedó en una especie de shock. No era hermoso, pero al mismo tiempo la fascinaba. Con Felipe le sucedía algo diferente. Le probocaba otra reacción, pero él era más "lindo". Guapo de alguna manera, pero no era eso lo que tenía...


Continuará...

Cada vez más, cada vez menos.

“No, yo soy feita”…
“Claro que no… ahora, quédate quieta que va la foto”

Amiga. Suena bien. ¿Amiga cómo estás?, sí que suena bien…
Últimamente me he acercado tanto a ti… mucho más que lo que nos allegábamos antes. Las risas de antes parecen simples imitaciones, y los chistes ya no se dan en sólo cierta ocasión.
Claro que hay cosas que me preocupan, no quiero que caigas, más hondo de lo que estás, porque siento que si no alzas la mano, no te puedo ayudar. Pero eso ahora no lo quiero recordar. Tengo la linda sensación de estar muy apegada a ti.
Mi colaboradora, mi colega y compañera, de risas; de colores; de frases y de banco. Las cosas ya no son cosas, porque todo tiene nombres nuevos, y cada nombre su momento. Así cada momento estás tú, estoy yo. Así cada palabra es una broma y cada broma son minutos. Minutos. Risa, sonrisa, dientes. Un poco de asco es un poco de cariño.
Están los intereses. Como todo lo lindo es compartido, todo es de colores, y si no sabemos por nosotras no falta el “¿qué opinas?”. Y la respuesta nunca está mal. Y si no es perfecta, por lo menos tiene algo del todo. “Y que tal si…” El complemento ideal.
De lo técnico y lo real, a lo meramente absurdo y abstracto. Ambos se aprecian y ambas lo amamos.
Cada vez menos, cada vez más…

24 mayo 2009

Copy+paste

*¿Cuántas veces se puede un corazón romper?

**No porque alguien no llore, significa que está feliz. No porque alguien no hable, significa que no tiene nada que decir…

***Me dijiste que merecía algo mejor, que podía tener a alguien que no fuera a él. Que merecía estar con alguien que no me hiciera mal, que no me hiciera sufrir; que no me hiciera llorar; que no me rompiera el corazón en mil pedazos; que no me diera falsas expectativas, y que no me dijera mentiras… Me dijiste tantas cosas. Y yo me sentía mal por dudar.
Al final siempre pasa lo mismo, la duda por algo llega, ¿no?.

Escrito aprox. el 19 de Mayo

The worm

Derek tenía razón. Ahora lo entendía…
Un día más en el que recibo el típico saludo

-¿Y cómo estás?-me pregunta
-Eh...Bien. ¿Y tú?-contesté
-Mal…

No podía ser que mi mejor amiga no se diera cuenta de que no estaba siendo sincera.

-¿Qué has hecho?
-Escribir, escribir y escribir…hoy. Ayer… bueno, varias cosas. Y anteayer… llorar, llorar, enojarme y llorar… ¿Tú?

Nada. Seguía adelante como si le hubiera dicho “comer manzanas”. Y encima ponía sus caretas tristes, de víctima. Quejándose de “por que la vida es tan cruel”. Mi cerebro pensaba “es tú culpa, como no te das cuenta! Si no quieres que vuelva a pasar, deberías hacer algo, no es maduro, ni te sirve para lo que quieres hacer…” pero no le podía decir eso así como así… de repente sevino a mi cabeza el hermano mayor de Peyton (Derek), y lo que le había dicho a Lucas: “No la puedes seguir tratando como bebé. Tiene que saber que puede hacerlo sola”. Me llegó inmensamente el sentido de eso. Era cierto, no podía seguir diciendo “Lo siento, Que lástima…”, y quedarme sin hacer nada concreto. Si ya el mundo creía que odiaba a alguien, que solía ser mi “amiga”, por tratar de ayudarla (antes) hasta el cansancio, ¿por qué no lo hacía con ella, mi mejor amiga? Ni idea. Ahí decidí que no sería tan directa, pero que no iba a decirle “lo siento”, y poner una cara de triste comprensión, de nuevo. Simplemente ignoré un poco el hecho de su “tristeza”, ya que era absolutamente su error, y escribí un “ah”. No muy frío, no muy comprensivo.
¿Acaso ahora era mal amiga por saber que era su culpa?, ¿lo era por no apoyarla incondicionalmente, como supone, las amigas hacen?... pero también supone ser una verdadera amiga el ayudar. No el decirle “sigue así, no es tu culpa, no hagas caso” . Eso era una falsa amiga. Pero generalmente las falsas amigas son más agradables, ya que no dicen siempre la verdad.
¿Acaso había hecho mal? Yo sentía que no, pero eso no quitaba la emoción de la mirada ajena del antes, con una supuesta “amiga” (ex). Y tampoco quitaba que me sintiera dolida por el hecho de que mi mejor amiga siquiera preguntara “¿Y por qué lloraste tanto?, ¿qué pasó?”. No quería un trato de bebé, o que se sintiera mal porque yo me sentía mal. No esta vez. Esta vez sólo quería sentir un poco de… ¿preocupación?, quizá ni siquiera era eso, quizá era solo el hecho de no sentirse tan sola, tan vulnerable…
Escrito aprox. el 21 de Mayo

17 mayo 2009

Just like P.S said...

"You said that people always leave..."

*Quizá es verdad que la gente siempre se va. Sea por un tiempo corto, indefinido, largo, o para siempre. He visto todas estas idas, y de vuelta algunas "venidas".
Dos idas, por siempre. Una omnipresente como "nada", y otra... simplemente menos que nada.
Una venida, para irse tal como lo hace el viento.
Una indefinida... Una que ida que vino y llegó, se instaló con butacas y de alguna forma aunque se diga lo contrario, no se quiere ir.
Tantas vueltas y revueltas. Todo esto me tiene mareada...

**Y duele más que nada cuando te rompen el corazón de todas las formas que existen, de todas las formas inventadas. Ves como "tu corazón se está rompiendo en mil pedazos y no puedes dejar de llorar", y que "la brecha de tu alma ya no puede abrirse más". ¿Y cómo es que la gente llega ser ten necia? ¿Cómo es que la gente es tan ciega y tan contradictoria?
Las cosas NUNCA tienen sólo una parte o perspectiva. Y aunque todos estén tan equivocados... te duele. Te duele más que nada en el mundo.
Una herida duele menos que dos. Dos heridas duelen menos que tres. Tres heridas duelen menos que cuatro... y menos si la cuarta es grande.
Porqué la vida es tan cruel. ¿Por qué querer una respuesta es tan ridículo y melodramático? (...)
Si no hicieramos nada para merecer estaría bien, pero creo que me la he ganado.
¿Quién es... la estúpida que... hace todo lo existente en el mundo para que el resto de la "pequeña gente" esté bien? Sé que hay tropezones, que en la noche puedes perder tu camino, pero siempre lo vuelves a encontrar, sea tarde, sea temprano. No puedez juzgar el recorrido cuando está oscuro, porque, ¿qué ves? Nada...
¿Tan mal está tratar de hacerlo bien? ¿Debería uno autoconvencerce de que es un ser malvado? ¿de que está mal hacer lo correcto? ¿Y quién decide qué es correcto y qué no? ¿Por qué se tiene que ser perfecto? Y si ese no es el caso, ¿por qué hay que ser imperfectos a la manera de los demás?... no entiendo.

***BUENO, ACA IBAN VARIAS COSAS MAS QUE ME GUSTABAN MUCHO COMO ESTABAN...PERO EL GRANDIOSO INTERNET LAS BORRO!! SI, ESTO ES TODO LO QUE PUDE SALVAR DEL ESCRITO. (ESCRITO APROX. EL 19 DE MAYO)

05 mayo 2009

Don't wanna loose my friend

Me siento tan mal. Horrible. Espantoso. Nada de eso alcanza... es casi un espejo, de esos espejos que cuando te ves de cerca; ves todos tus defectos. Tus marcas.
No quiero perderte... No quiero perder mi nuevo mejor amigo. No quiero tener que elegir entre aceptar algo que no siento o dejar de hablarte.
Es tan complicado y sencillo.
Es tan extraño pensar que todas esas cosas lindas que decías eran sobre mí... ya ni lo puedo escribir. Perdón.